El misterio del PODER DE LA MENTE

 


Varios procedimientos de curación mediante la actividad mental están siendo utilizados por millones de personas en un intento de canalizar el potencial que tiene la mente para sanar el cuerpo. 


Entre ellos, vale la pena destacar a la hipnosis, la biorretroalimentación, la meditación, las visualizaciones, el manejo de las emociones y la oración, que es una forma de curación utilizada desde tiempos inmemoriales que está llamando la atención de los científicos interesados en la salud de los seres humanos. 

El poder de la mente durante el trance hipnótico ha sido usado exitosamente, desde hace cientos de años, para tratar numerosas condiciones mentales y físicas, entre ellas el dolor. 

Gracias al médico austríaco Franz Mesmer (1734-1815), el procedimiento comenzó a llamar la atención del mundo occidental a finales del siglo XVIII. Su teoría del “magnetismo animal” eventualmente fue descartada. Su discípulo, el Marqués de Puységur, exploró el trance hipnótico en una variedad de experimentos y describió muchos de los rasgos asociados modernamente con la hipnosis. Debido a la fama de Mesmer a este fenómeno se le llamó Mesmerismo. 

La hipnosis puede acelerar la curación de heridas, mejorar o eliminar el herpes, la soriasis, dermatitis, ictioderma, el asma bronquial, las alergias, la gastritis, etc. La piel es especialmente sensible a la sugestión hipnótica, posiblemente por el origen ectodérmico de esta estructura y del sistema nervioso. 

Mediante la hipnosis es posible producir inflamación localizada en la piel y la aparición de ampollas. En India, usando sólo la hipnosis como anestésico, Esdaile practicó cientos de intervenciones quirúrgicas: amputaciones de brazos, piernas, dedos y mamas, operaciones de cataratas, extracciones dentales y de tumores de diferentes órganos. 

Como no todos los individuos pueden lograr la profundidad del trance hipnótico requerida para practicar este tipo de operaciones, el cloroformo, el éter y los anestésicos modernos desplazaron a la hipnosis, pero esta última logró demostrar, sin lugar a dudas, el poder que tiene la mente para controlar el dolor. 

Otra manera de aumentar el efecto de la mente sobre el cuerpo es mediante el entrenamiento de biorretroalimentación. Utilizando esta técnica, la mente ha demostrado su habilidad para controlar la presión arterial. También se ha usado para controlar músculos aislados o en grupos durante el tratamiento de espasmos faciales y de los párpados, cefaleas tensionales y migraña. 

La NASA ha utilizado la biorretroalimentación para enseñar a los astronautas a controlar los mareos y otras 20 respuestas fisiológicas. 

Otra técnica que ha demostrado su efectividad para mejorar el control mental sobre el cuerpo es la meditación, utilizada por los indios, japoneses, chinos y tibetanos desde hace más de 500 años. 

Benson estudió a tres monjes tibetanos quienes practicaban una forma de meditación llamada Tum-mo. Los monjes se cubrieron con una túnica mojada con agua fría y se sentaron a meditar por 55 minutos en una habitación fría, sin calefacción, usando su mente para aumentar su temperatura corporal. Los tres monjes produjeron dramáticos aumentos de la temperatura corporal que oscilaron entre 5 y 8°C. 

Simonton, además de utilizar los tratamientos convencionales para el cáncer (radiaciones, quimioterapia y cirugía), ha usado la relajación y las técnicas de visualización. Al paciente se le pide meditar regularmente tres veces al día durante 15 minutos en la mañana al levantarse, en el mediodía y en la noche antes de acostarse. 

En el ejercicio de la meditación, los primeros dos minutos son usados para relajarse. Cuando el cuerpo está completamente relajado, el paciente visualiza una escena pacífica de la naturaleza. Un minuto después, comienza su labor de visualización. Primero, se concentra en su cáncer. Luego, visualiza a sus mecanismos inmunes recogiendo las células muertas. Al paciente se le instruye para visualizar un ejército de glóbulos blancos acudiendo al tumor y expulsando las células malignas que han sido debilitadas por el tratamiento médico convencional. Finalmente, antes de terminar la meditación, el paciente se percibe a si mismo en perfectas condiciones de salud. 

Los enfermos son instruidos en los principios generales de los mecanismos inmunes y se le muestran fotografías de otros pacientes cuyos tumores son visibles y están respondiendo al tratamiento. En un estudio de 152 pacientes, Simonton encontró mayor éxito en los más optimistas y comprometidos con el proceso terapéutico. 

Dossey  revisó más de 100 experimentos científicos, sobre el poder de la oración y encontró que en la mitad de ellos se demostró su efectividad para producir cambios significativos en los seres humanos. Sin embargo, le sorprendía que estas evidencias científicas sobre el efecto de la oración fueran poco conocidas por la comunidad médica por lo que concluyó que el conocimiento que no encaja en las ideas prevalentes es ignorado, sin considerar lo válido que sea desde el punto de vista científico. 

Fuera del laboratorio, se han documentado curaciones “milagrosas” que representan una clara evidencia del poder de la fe y la oración para sanar el cuerpo. 

¿Cómo funciona la oración? Cuando se ora por otros, con pureza en la intención, la conciencia colapsa simultáneamente las intenciones curativas en la mente (como sucede en la telepatía). De allí en adelante, el mismo proceso de curación cuántica funciona como en la auto curación. Por lo tanto, esta clase de curación a distancia también envuelve la auto curación. 

La física cuántica nos permite entender fenómenos observados en la práctica médica tales como la curación espontánea (creatividad cuántica), la curación mediante la oración a distancia (no-localidad cuántica), auto curación y curación espiritual (causación descendente con intención pura). 

La medicina china es cuántica porque utiliza las características de ondas cuánticas (yang) y partículas cuánticas (ying) del Chi (energía vital, prana, ki) para clasificar los desbalances de la energía vital y la representación de los órganos en los campos morfogenéticos vitales.

 En China existe el Hospital Huaxia Zhineng Qigong, fundado por el Dr. Pang Ming quien es un médico entrenado en medicina occidental y china y además es un Gran Maestro de Qigong. 

El hospital utiliza, con gran éxito, métodos no tradicionales de tratamiento. La clave para la curación de las enfermedades radica en la habilidad para enfocar las emociones y la energía chi en nuestro cuerpo o en el de otra persona con una gran compasión y sin ningún tipo de invasión. Un caso descrito por Braden correspondió a una mujer que acudió a la clínica con un tumor maligno de vejiga. 

La paciente, completamente consciente, fue acostada en una camilla. Tres médicos (maestros) se colocaron detrás de ella mientras que otro, situado delante, le practicaba una ultrasonografía abdominal. Los maestros comenzaron a repetir las palabras de un mantra: “disuélvase, recupérese”. En cuestión de minutos comenzó a disminuir el tamaño del tumor, hasta desaparecer. A este procedimiento se le denomina ChiLel y fue desarrollado por el Dr. Pang, basándose en el concepto milenario del Qigong (Chigong, Chi Kung) y los de la medicina moderna. 

El ChiLel consiste de cuatro preceptos. 

1) La creencia de que el Chi o energía de la vida puede curar todas las enfermedades. Los estudiantes (a los pacientes se les llama estudiantes porque están aprendiendo una técnica de autocuración) aumentan su fe en el Chi mediante el estudio de los testimonios de pacientes que se han recuperado después de sufrir enfermedades graves. 

2) La curación en grupo; antes de comenzar el ChiLel, el maestro sincroniza verbalmente el pensamiento del grupo para obtener el Chi del universo y transformarlo en un campo de energía curativa. 

3) La curación con el Chi; el maestro obtiene la energía Chi del universo y se la transmite a cada enfermo para facilitar su curación. 

4) La práctica; los enfermos aprenden los movimientos del ChiLel y lo practican continuamente. Cuando el paciente entra a este hospital es diagnosticado por un médico (maestro) y asignado a una clase de 50 o más personas por un período de 24 días de tratamiento. 

Pasa la mayor parte de su tiempo practicando ChiLel (8 horas diarias) sin ver televisión, sin leer la prensa y sin teléfono. Las estadísticas de esta clínica muestran una tasa de éxitos de 95% en un estudio que duró 5 años. El Dr. Pang recuerda a sus estudiantes que lo que es incurable en la medicina convencional no necesariamente significa que es incurable. 

Enseña que cuando el Chi se concentra aparece la materia y cuando se dispersa, ésta desaparece. Por lo tanto, cuando el Chi se concentra en forma anormal aparece el cáncer y cuando esta concentración se dispersa, el cáncer desaparece. 

El Chi no tiene color ni forma y exhibe propiedades de la materia, de la energía y de la información. Por ejemplo, una célula viviente, en un nivel tiene membrana, núcleo, retículo endoplasmático, ribosomas; en otro nivel contiene moléculas, átomos, protones y electrones, y en otro nivel se presenta como energía. Finalmente, alcanza un nivel en el cual se manifiesta como materia, energía e información. Según el Dr. Pang, como el chi contiene información, responde a nuestros deseos. 

Si bien es cierto que las células cancerosas están hechas de un chi anormal, como el chi responde a nuestros deseos, es posible ordenarles que se dispersen para que el cáncer se desintegre. Esta doctrina es la que enseña el Dr. Pang a los maestros y estudiantes de este hospital de ChiLel-Qigong.

La utilización de la hipnosis, biorretroalimentación, meditación y oración ha permitido demostrar que Descartes estaba equivocado. La separación entre el cuerpo y la mente es un mito porque ésta puede producir efectos en el cuerpo físico. Existe toda una red de comunicación psicosomática que mantiene unida la mente al cuerpo. 

Nuestros pensamientos, sentimientos, creencias, deseos e intenciones crean emociones que producen la descarga de mensajeros químicos (neuropéptidos) que se difunden en todas las células del cuerpo y actúan sobre el sistema nervioso autónomo, debilitan o fortalecen el sistema inmune y originan cambios hormonales que afectan el cuerpo. En síntesis, las emociones producidas por nuestros pensamientos son el puente entre el mundo físico y el mental. 

Ya Williams James, a finales del siglo XIX afirmaba que “ninguna modificación en la mente ocurre que no sea acompañada o seguida por un cambio corporal”. Cien años más tarde, Cousin (1989) resumió la visión moderna de la interacción mente-cuerpo con la frase “la creencia se transforma en biología”. 

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